Moicano Rent, 40 años acompañando la evolución de la obra pública
La historia de Moicano empezó con unas excavadoras usadas que llegaban de Europa y con dos empresarios que detectaron una oportunidad en el mercado español.
Desde entonces, la compañía ha cambiado de instalaciones, ha ampliado sus líneas de actividad, ha convertido el alquiler en el eje principal de su negocio y ha visto pasar por sus máquinas algunas de las obras y acontecimientos más representativos de las últimas cuatro décadas.
Hay empresas que crecen al ritmo de un mercado y otras cuya historia acaba formando parte de la propia evolución del mismo. La trayectoria de Moicano Rent pertenece en buena medida a este segundo grupo. Cuando Juan José Aceituno y Francesc Tuneu fundaron en 1986 COEXU —Comercialización Excavadoras Usadas—, su objetivo era muy concreto: importar desde distintos países europeos maquinaria seminueva que se encontrara en buen estado y ponerla a disposición de un sector de la obra pública que estaba cambiando a gran velocidad.
Lo que ninguno de los dos podía imaginar entonces es que aquella primera actividad acabaría dando lugar a un modelo de negocio muy distinto al que habían planteado inicialmente. Y es que la demanda de los propios clientes fue llevando a la compañía hacia el alquiler de maquinaria, una actividad que fue ganando peso hasta convertirse en su razón de ser. De aquella primera COEXU surgiría así el actual Grupo Moicano, articulado en torno al alquiler y la venta de maquinaria.
Cuarenta años después, la compañía continúa siendo una empresa familiar y mantiene al frente del negocio a la segunda generación, representada por Rebeca Aceituno y Santi Tuneu. Entre aquel 1986 y la actualidad hay una historia marcada por el crecimiento, los cambios en el sector y, sobre todo, por una constante: estar allí donde una obra necesita maquinaria para poder avanzar.
Una historia que también se construyó en Barcelona
Los primeros pasos de la empresa transcurrieron en Sant Adrià del Besòs. Eran los años en los que Barcelona empezaba a transformarse para acoger los Juegos Olímpicos de 1992 y aquella evolución terminaría afectando también a la propia compañía: los terrenos donde se encontraban sus instalaciones estaban afectados por la construcción de las Rondas, de modo que a finales de los años ochenta COEXU trasladó su actividad a Vilanova del Vallès, donde se establecería una nueva etapa para el negocio.
La coincidencia temporal resulta especialmente significativa porque la compañía acabaría participando con su maquinaria en buena parte de aquella transformación de Barcelona. Las Rondas, la rehabilitación de espacios vinculada a los Juegos Olímpicos y diferentes actuaciones relacionadas con las instalaciones olímpicas forman parte de los proyectos que han quedado asociados a estos primeros años de actividad.
Aquellas obras también permitieron comprobar algo que con el tiempo se convertiría en una de las señas de identidad de Moicano: la capacidad de responder a necesidades muy diferentes, desde grandes proyectos de infraestructura hasta trabajos mucho más concretos que requieren disponer de una máquina determinada durante un periodo determinado.
La relación con Barcelona no terminó con los Juegos. La maquinaria de la compañía también estuvo presente en acontecimientos celebrados en espacios como el Palau Sant Jordi o el Estadio Olímpico, incluidos eventos vinculados al mundo del motor como Monster Truck y X-Games. Más adelante llegarían otros proyectos relevantes, entre ellos los trabajos relacionados con el Fòrum y distintas actuaciones asociadas al desarrollo de infraestructuras ferroviarias.
Visto con perspectiva, todos estos proyectos tienen algo en común: son obras y acontecimientos muy visibles, capaces de quedar en la memoria de una ciudad. La actividad de una empresa de alquiler de maquinaria, en cambio, suele desarrollarse en un segundo plano. Las máquinas llegan, realizan el trabajo para el que han sido contratadas y continúan después hacia otro proyecto. Su papel consiste precisamente en hacer posible que otros puedan ejecutar la obra.
Del gran proyecto al trabajo que apenas se ve
Esa parte menos visible explica también buena parte de los 40 años de Moicano. Por cada gran infraestructura hay cientos de actuaciones de mantenimiento, rehabilitación o mejora que requieren equipos adecuados para poder llevarse a cabo.
La compañía ha participado en trabajos relacionados con la recuperación de espacios después de temporales, en actuaciones sobre costas y bosques y en diferentes intervenciones destinadas a mantener o mejorar infraestructuras existentes. Son proyectos que rara vez reciben la misma atención que una gran obra pública, aunque tienen una incidencia directa sobre la vida cotidiana de las personas.
Esta diversidad ha acompañado a Moicano desde sus primeros años y ayuda a entender el camino que llevó a la compañía desde la compraventa de maquinaria usada hasta un modelo en el que el alquiler ocupa una posición central. Las necesidades de una obra han cambiado y también lo ha hecho la manera de acceder a los equipos necesarios para ejecutarla.
Hoy resulta habitual que una empresa constructora necesite una máquina concreta para una fase determinada del proyecto, sin que tenga sentido mantener ese equipo en propiedad durante el resto de su vida útil. El alquiler permite adaptar los medios disponibles a cada trabajo, incorporar equipos especializados y mantener una mayor flexibilidad en la gestión de los recursos. Para Moicano, esa transformación del mercado se produjo de manera natural, a partir de lo que sus propios clientes empezaron a demandar.
Cuando el alquiler dejó de ser una actividad complementaria
El crecimiento del alquiler fue modificando progresivamente la estructura del negocio. La empresa que había nacido para comercializar excavadoras usadas comenzó a desarrollar un parque propio cada vez más amplio y a poner el servicio de alquiler en el centro de su propuesta.
La evolución ha ido acompañada de una especialización creciente del parque. Una obra de movimiento de tierras, una actuación de mantenimiento, una rehabilitación o una intervención en un entorno urbano pueden requerir equipos completamente distintos. Por eso, disponer de una oferta amplia tiene sentido cuando detrás existe también el conocimiento necesario para recomendar qué máquina encaja mejor con cada trabajo.
Ahí adquiere importancia otra de los aspectos en que destaca la compañía: el servicio técnico. El conocimiento de la maquinaria no termina cuando el equipo sale de las instalaciones para dirigirse a una obra. Su mantenimiento, la disponibilidad de piezas y la capacidad de resolver una incidencia forman parte de un mismo servicio, especialmente cuando el tiempo de una máquina parada puede afectar directamente a los plazos de ejecución.
El resultado es un modelo que ha ido creciendo alrededor de una misma idea: facilitar al cliente el acceso a los medios que necesita para trabajar, desde la selección del equipo hasta su mantenimiento y disponibilidad.
Una empresa familiar que llega a la segunda generación
La continuidad de ese proyecto tiene también una dimensión familiar. Rebeca Aceituno y Santi Tuneu llevan más de una década al frente de Moicano, tomando el relevo de los fundadores y afrontando una etapa en la que el alquiler de maquinaria ha adquirido un protagonismo cada vez mayor dentro de la construcción y la obra pública.
El relevo no supone romper con la trayectoria anterior. Al contrario, significa incorporar nuevas formas de gestionar un negocio que conserva una parte esencial de su identidad: conocer el sector, conocer las máquinas y mantener una relación cercana con los profesionales que las utilizan.
En una actividad donde la disponibilidad del equipo y la rapidez de respuesta pueden condicionar el desarrollo de un trabajo, esa experiencia acumulada tiene un valor difícil de medir únicamente en cifras. Cuatro décadas permiten conocer cómo ha cambiado una obra, qué máquinas han ido desapareciendo, qué tecnologías se han incorporado y qué esperan hoy los clientes de una empresa de alquiler.
También permiten entender que la maquinaria es una herramienta al servicio de un proyecto. Una excavadora, una cargadora, un equipo de compactación o cualquier otro elemento del parque solo adquieren sentido cuando responden a una necesidad concreta de la obra.
40 años mirando hacia delante
Ahora la segunda generación afronta el futuro con ese conocimiento acumulado y con un mercado que continúa evolucionando. La tecnología, la especialización de los equipos, las nuevas exigencias de eficiencia y la propia transformación del modelo de construcción seguirán modificando las necesidades del sector.
En este contexto, Moicano Rent continúa ampliando su presencia territorial con la apertura de una nueva sucursal en Girona, un paso más en su trayectoria de crecimiento que permitirá acercar sus servicios a nuevos clientes y reforzar su capacidad de respuesta en la zona.
La compañía seguirá adaptándose, como ha hecho desde 1986. La diferencia es que ahora cuenta con algo que no se puede comprar ni incorporar a un catálogo: cuarenta años de experiencia entendiendo que, detrás de cada máquina que sale de sus instalaciones, hay una obra que tiene que seguir avanzando.




